a la verga la casa, el tamal y el sol
a la verga la lluvia, la UT y la piel
morenita de todas aquellas que quise
abrazar y besar por no irme.
A la verga los espacios silvestres
a la verga las playas y las nubes
que corrían por las curvas de los montes
a la verga los viajes.
A la verga las hormigas amigas
que pasaron por mi patio
a la verga el cielo estrellado
encaramado en un naranjo.
A la verga la hamaca flotante
que titubeó tras una muralla verde
que se volcó en un vaso negro
y que nunca desapareció.
A la verga señores amigos
a la verga señoras esposas
a la verga niños traviesos
a la verga niñas queridas.
A la verga el gringo con barbas
que paseaba por la Corregidora
jugando al ajedrez con las cuadras
monótonas y cálidas de Emiliano Zapata.
A la verga siete meses de mi vida
que llevo en la piel como una fotografía
que se amplia en cada nueva estancia
a la verga este poema.
samedi 2 mai 2009
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